La parte técnica dura diez minutos: pegar un fragmento de código en tu web. Lo que lleva tiempo es decidir qué quieres que conteste tu Gemelo Digital. Guía realista, paso a paso y con tiempos, para montarlo en una tarde sin ser técnico.

No necesitas un informático. Necesitas media tarde y tener claro qué quieres que conteste.
Esa es la parte que casi nadie cuenta. Cuando un profesional nos pregunta cuánto se tarda en poner su Gemelo Digital en su web, espera una respuesta técnica. Y la parte técnica es la corta: pegar un fragmento de código. Lo que de verdad lleva tiempo es decidir qué debe responder tu gemelo, con qué palabras y en qué momento te pasa la conversación a ti.
Así que vamos a hacerlo en orden, con tiempos realistas y sin promesas mágicas.
Tu Gemelo Digital es un asistente de IA entrenado con tu conocimiento y tu forma de atender. Vive en tu web como una burbuja de conversación: el visitante hace clic, pregunta y recibe respuesta al momento, a la hora que sea.
Tres cosas que conviene tener claras desde el principio:
Con eso en la cabeza, el plan de la tarde.
Esta es la parte que marca la diferencia entre un gemelo útil y uno que da respuestas vagas.
No las inventes: sácalas de tu WhatsApp, de tu correo y del teléfono. Si eres fisioterapeuta serán los precios del bono, los huecos de esta semana y si tratas esa lesión concreta. Si llevas una agencia inmobiliaria, el precio del piso del escaparate, los metros, los gastos y cuándo se puede visitar. Si eres dentista, primera visita, urgencias y qué seguros trabajas.
Con tus palabras. Tal y como se lo dirías a un cliente por teléfono. Si tuteas, tutea. Si prefieres ser más formal, sé formal. Tu gemelo va a hablar como tú solo si tú le enseñas cómo hablas.
Aquí se gana tranquilidad. Por ejemplo: no da precios cerrados sin ver el caso, no habla de plazos de obra, no valora una lesión. Para eso existe la frase de derivación: «Esto lo tiene que ver el profesional, te agendo una cita».
Un cliente enfadado, un caso complejo, una urgencia, alguien que pide hablar contigo. Define esos avisos ahora y evitarás sorpresas después.
Si haces estos cuatro puntos, el resto de la tarde es montaje.
Te registras, pones tu nombre, tu profesión y una foto tuya decente. El Plan Gratuito te deja crear el gemelo y probarlo sin pagar nada, así que puedes empezar hoy y decidir después.
Aquí vuelcas el folio. Pegas tus preguntas y tus respuestas, subes lo que ya tengas escrito (tus tarifas, tus servicios, tus condiciones, tu página de preguntas frecuentes) y describes tu negocio: dónde estás, qué haces, qué no haces, tu horario.
Consejo: no busques la perfección en la primera vuelta. Es mejor un gemelo con diez respuestas buenas que uno con cincuenta a medias. Lo demás lo irás añadiendo cuando veas qué te preguntan de verdad.
Indica cómo quieres que hable, qué no debe responder y qué hace cuando no sabe algo. La respuesta por defecto más honesta es sencilla: «No tengo ese dato, se lo paso y te contesta en cuanto pueda», y ahí te avisa a ti.
Es el paso que la gente se salta y luego echa de menos. Si tu gemelo puede ofrecer huecos reales, la conversación termina en una cita y no en un «ya te llamaré». Define qué tipos de cita puede agendar, cuánto duran y qué franjas quieres proteger.
Hazle las preguntas difíciles. Pregunta precios. Pregunta algo que no esté en su conocimiento. Pregunta algo delicado, a ver si deriva bien. Pide hora. Anota lo que chirríe y corrígelo. Esta media hora vale más que todo lo anterior.
Copias el fragmento de código que te damos y lo pegas en tu web. Según cómo esté hecha:
¿No tienes las claves de tu web? Es lo más habitual. Escribe a quien te la hizo, pásale el fragmento y pídele que lo pegue en el pie. Es una petición de cinco minutos, no un proyecto.
Abre tu web en el móvil, comprueba que la burbuja aparece y que no tapa nada importante. Ya está instalado.
Pasa más de lo que parece, sobre todo en negocios de calle. Tienes dos caminos que no dependen de ningún desarrollador:
La primera semana es de ajuste. Lees lo que te preguntan, corriges dos o tres respuestas y añades lo que falta. A partir de ahí, el trabajo es mínimo: tu gemelo atiende, resuelve lo repetitivo, agenda lo que puede agendar y te pasa a ti lo que de verdad necesita a un profesional.
Esa es toda la promesa. Ni más, ni menos. Tu negocio sigue atendiendo cuando tú no puedes.
Si solo tienes 30 minutos hoy, dedícalos a escribir tus diez preguntas y tus diez respuestas. Mañana montas lo demás en una tarde.
Puedes crear tu Gemelo Digital con el Plan Gratuito y probarlo sin pagar nada; cuando quieras más minutos de conversación por voz o vídeo, tienes el Plan Pro (99 €/mes) y el Premium (199 €/mes), precios sin IVA. El chat de texto no consume minutos.
Crea tu Gemelo Digital gratis y dedica la tarde a lo que importa: enseñarle a atender como atiendes tú.
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